CARTOGRAFÍA
Autor: Ramses Oviedo
Sección: Circo papelito
Fecha de publicación: 2017-11-07
No. Dossier: 1
El payaso hizo su número. Cuando terminó su actuación, se quitó todo, no dejó nada sobre sí. Íbamos a empezar a aplaudir su pieza, emocionante y entretenida, pero de pronto nos interrumpió con una voz queda y gutural: “—Yo no soy un payaso, yo soy el diablo. Y los he hecho reír para ahora dejarlos llorar”. Nadie carcajeó. Los asistentes enmudecimos. Él estaba en el centro de la pista y ahora provocaba temor. Se veía con una mirada perdida y ajena. Su rostro parecía condenarlo todo. No retiré la vista de sus movimientos. Pasaron unos minutos extraños. La música paró. Allí los faros tintineaban.
Después, repentinamente, dijo: “—¡Yo soy el diablo y sólo he venido a decirles una cosa! Y es que la fórmula E=mc2 oculta su futuro: Esperen...Morirán Calcinados dos veces”, sentenció. Creí que era parte del show. Sin embargo, en eso me angustié al oír un espantoso tronido. Se escuchó un violento estallido. Tal vez el payaso anunció algo. Sentí cómo empezó a temblar todo, como si el universo alternativo de la diversión se esfumara. Escuché gritos. “¡Alarma!”, gritó alguien atolondrado. Todo se salió de control. Imaginen la incandescencia. Entonces yo cerré los ojos… Ah, ¿qué pasó?
Fue el principio del fin. Un instante después no pudimos levantarnos de las cenizas para salir del circo. Ahí nos quedamos sepultados para siempre el 17 de noviembre de 2043. Fue una función en medio de la guerra… Finalmente sucedió algo en la tierra: el circo fue el último lugar donde sobrevivió la esperanza. O mejor dicho, es donde el horror tardó en entrar. Hoy que estoy muerto lo recuerdo. Ya pasó mucho tiempo. Ahora me quisiera volver a sentar en las butacas. Volver a risotearme. Ver a todos ahí. Volver a divertirme, aunque ya no pueda. Ahora extraño el circo